Page 8 - Desarrollo de la Guerra Social y el papel de Bolívar
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Colección
Herederos de Bolívar
En el misterioso laboratorio de la historia la masa tiene un papel
renovador, originado en que es la depositaría de los resentimientos
individuales, de las injusticias, las frustraciones, las inquietudes y los
dolores que la sociedad, organizada en Estado, provoca en los indivi-
duos. De una injusticia, de una frustración, de una inquietud insatis-
fecha, de un dolor a veces ni siquiera conscientemente valorado, sale
una idea renovadora o un deseo de cambio —y a menudo un deseo de
destrucción— que va extendiéndose por entre los que sufren, los des-
pojados, los perseguidos, los sometidos, y llega la hora en que esa idea
o ese deseo se convierte en una corriente avasalladora, que domina
los movimientos de la masa. Se organiza, en una o en otra forma, bajo
líderes que saben qué es lo que ella desea o necesita, y cómo deben
conquistarse eso que la masa desea o necesita; la masa actúa con
una fuerza incontenible.
En los inicios del siglo XIX, la masa no tenía conciencia creadora en
ninguna parte, menos aún en América. En esos años, la masa sólo sa-
bía qué cosa no quería, qué cosa odiaba, qué cosa! deseaba destruir; y
nada más. Lanzada a la lucha por virtud de sus resentimientos, de sus
dolores, de sus odios, era un poder que destruía para igualar; pero no
sabía cómo construir, ni qué construir, sobre los escombros de aque-
llo que había destruido José Tomás Boves o Tomás Rodríguez Boves
—o Boves a secas— era el jefe de una masa americana en los primeros
años del siglo XIX. A esa masa no podían pedírsele propósitos creado-
res; y así como ella, era su caudillo. Frente a Boves, Bolívar comandaba
el instrumento armado de una sociedad que ya no existía. La lucha,
pues, fue el encuentro de un ejército sin base social y una masa con-
vertida en ejército. Años después, esa masa con vertida en ejército se
pasó a las filas republicanas, y entonces Bolívar la comandó y realizó
la obra que había soñado, porque esa masa se integró en la sociedad
nueva, que ya no podía ser la mantuana.
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