Page 32 - El Reportaje, el ensayo
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capítulo i
                                                          pq Periodismo y literatura
               to intelec tual que proporciona la escritura. Del hombre que lee –ente
               aislado y encerrado en la operación mental solitaria de aprehender el
               mundo y la conducta de sus semejantes por medio de lo escrito– se
               llega hoy a la masa que ve y oye, en una acción de participación ecumé-
               nica. De los conceptos intelectivos y del análisis de los sentimientos y
               de las reacciones psíquicas formuladas fuera del lector, dispuestos en
               el libro que éste lee, expresados por las asociaciones y combinaciones
               de palabras en un prodigioso despliegue de artesanía escritural, se pasó
               a los efectos lumínicos y sonoros capaces de suscitar emociones inten-
               sas, de identificar a las personas en un solo ente colectivo de mil ojos y
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               mil oídos .

               El medio es el mensaje, ya había proclamado Marshall McLuhan.
             La palabra escrita parecía destinada, en consecuencia, a quedar como
             una herramienta auxiliar y, con el tiempo, a desaparecer. El libro y
             el periódico, en este orden de ideas apocalípticas, serían en el futuro
             venerables piezas de arqueología. Y la palabra futuro hay que pronun-
             ciarla rápido para que no caduque antes de terminar de enunciarla.
               Pero he aquí que al arte psicodélico ya casi nadie lo recuerda. El len-
             guaje alucinante de imágenes, sonidos, explosiones lumínicas llegó un
             momento en que saturó los sentidos. El frenesí trajo el cansancio y los
             medios que quisieron eliminar el lenguaje conceptual y reducir el inte-
             lecto al “imperio de los sentidos”, no pudieron suprimir la historia, la
             lucha de clases ni las ideologías, cuyo fin también se proclamó, lo que no
             quiere decir que sus efectos no hayan sido y sean aún tremendos. Ni la
             integración llegó al extremo de cosificar al hombre y uniformar a toda
             la sociedad, ni tampoco ocurrió el apocalipsis. La lucha social está más
             allá de los medios e incluye el dominio de éstos para ponerlos al servicio
             del hombre y de los pueblos.
               Lo nuevo siempre ha sido convertido en una amenaza. Así, la foto-
             grafía acabaría con la pintura; la radio con el periódico, la televisión con
             la radio. No ha sucedido nada de esto. Sin embargo, los nuevos medios



             13   Juan Liscano. Revista Imagen, n  58-59, tercer cuerpo, Caracas, 1972, p. 11.
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