Page 10 - Bolívar según Cabrujas
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Colección
Herederos de Bolívar
encontrarnos otra vez como pueblo. Porque estamos perdidos, porque anda-
mos cada uno por nuestro lado, como se dice, sin que la historia nos convoque,
nos concite al resurgimiento de un espíritu, de una nación que nos necesita.
Es que la democracia que nosotros nos hemos dado, que es un sistema
que deberíamos defender en su forma, en la posibilidad, en la libertad que
ella conlleva, es algo que tenemos que utilizar.
La democracia está allí en sus leyes, en sus instituciones, pero es algo que
no usamos, que no nos estamos atreviendo a utilizar. Ésta es la hora en que
cada venezolano tiene que decir la verdad, tiene que decir lo que siente. No
podemos permitir que se nos siga tapando como pueblo, que se nos siga mer-
mando nuestra posibilidad. Hay que decir lo que uno vive y lo que siente.
Yo acabo de tener una impactante, una dramática reunión, por azar prác-
ticamente, con el ministro de la Familia de este Gobierno, y allí, reunido con
ella y con algunos sociólogos, yo me enteré de que Venezuela era un pueblo.
Era un país que desde el año 1922 —cuando empiezan a conocerse algunas
estadísticas en esta nación— hasta el año 1982 había tenido una disminución
progresiva de la mortalidad infantil.
Y lo digo con la palabra, y quisiera que la palabra se llenara de todo el dra-
ma posible, desde 1922 hasta 1982, nuestros niños venezolanos se morían
cada vez menos; pero desde 1982 hasta el día de hoy, hasta 1991, se están
muriendo más nuestros niños.
Hay que decir en este instante que el año pasado fallecieron 8.500 niños
venezolanos por diarrea, una cifra que nos debería abochornar, porque con
un presupuesto muchísimo más bajo Costa Rica y Cuba han logrado que ese
promedio de muertes de niños se vea reducido prácticamente a cero.
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