Page 5 - Bolívar según Cabrujas
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[José Ignacio Cabrujas] BOLÍVAR: MÁS QUE UN SÍMBOLOUNA NUEVA INDEPENDENCIA
Yo conozco a historiadores, cronistas, que podrían en este momento de-
cirnos qué diablos hacía Bolívar el 24 de agosto de 1818 a las 6:30 de la tar-
de. Es un hombre acorralado. No hay día que se nos escape; no hay minuto
prácticamente que se nos escape. Se ha dicho a veces que el Libertador era
un hombre de una intensa vida erótica, un hombre muy dedicado a la con-
quista femenina. Yo digo que sería justo que sus cronistas e historiadores
dejaran en paz a este hombre, aunque fuese para hacer el amor.
No es Bolívar, es la leyenda que escuda a Venezuela. No tenemos derecho a
lanzar sobre las espaldas de este hombre la responsabilidad de lo que no somos,
de lo que no nos atrevemos a ser. No es Bolívar ese hombre de frases oportunas
que se citan y recitan en tiempos de democracia, en tiempos de dictadura, que
las citan hombres honrados y las citan ladrones. No es Bolívar esa oquedad de
palabras que permanentemente se citan y se comentan acerca de él.
Es, en primer lugar, —y por eso me maravilla que la primera vez que hablo
de él en público sea con motivo de su nacimiento— un hombre joven. El Bolívar
del cual tenemos que hablar, el Bolívar que tenemos que sentir está en la his-
toria de un muchacho venezolano, de un hombre joven, tanto que murió a
la corta edad de 47 años. Muy joven cuando hizo esa empresa, hombre de
juventud cuando intentó cambiar el rostro de este continente.
Ese hombre joven procedió y vivió como lo que era, un hombre joven.
Hombre de balbuceos, hombre de contradicciones, hombre de errores, hom-
bre de aciertos, hombre que vivía, hombre de sangre. Ése es el hombre que,
de alguna manera, creó esta Patria.
Ese hombre joven, no como se le pinta en los cuadros, porque tal vez por
cierta coquetería que tenía el personaje, le gustaba aparecer pintado con
aire de militar napoleónico; ése no era Bolívar, el de los cuadros, sino un hom-
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