Page 7 - Bolívar según Cabrujas
P. 7

[José Ignacio Cabrujas] BOLÍVAR: MÁS QUE UN SÍMBOLOUNA NUEVA INDEPENDENCIA



          hombre del cual hoy convocamos su nacimiento? Pues se fue al frente de la
          orquesta, pidió que se tocaran unos valses y él mismo sacó a bailar al general
          Flores y bailó ocho valses para enrostrárselo a toda la oligarquía de Lima.


            Ése es Bolívar, porque eso es un romántico, que vivió en el ideal román-
          tico. El hombre de las ideas, pero sobre todo, como lo decía el historiador
          Liévano Aguirre —quien lo llamó con el mejor título que le han dado a este
          hombre—, el título que más nos convendría hoy recordar, más que llamar-
          lo Libertador, que ya lo sabemos, Bolívar es el hombre de las dificultades, el
          hombre que nació para enfrentar las dificultades, porque, en efecto, ésa es
          la vida terrible, dura, implacable, donde Bolívar es prácticamente una rutina
          del fracaso, una rutina del escollo, una rutina prácticamente de lo imposible.

            Es ese hombre al que vemos alentado en 1810, turbado y extraordina-
          rio, reclamándonos una calma de 300 años en 1811; desesperado en 1812;
          perdido y destruido en 1813; liquidado y remitido al exilio extremo en 1814;
          apedreado en Güiria de la Costa en 1815, cuando desesperadamente inten-
          taba buscar un pueblo y no lo conseguía por ninguna parte; un tanto recupe-
          rado en Guayana, en la cercanía del general Piar, pero a la vez colocado en el
          centro de un conflicto que conllevó al fusilamiento de este hombre que de
          alguna manera lo había salvado.

            Luego, alentado otra vez por el gesto de Páez en el Llano y por la idea
          genial y extraordinaria de desplazar la lucha por la independencia hacia Co-
          lombia, hacia la Nueva Granada, hacia la Gran Colombia, hacia el sueño de un
          continente, hasta que logró esa empresa.


            Pero sobre todo, lo que abisma, lo que continuará pasmando generacio-
          nes tras generaciones, sin dármelas en este instante de “bolivarero”, sino sim-
          plemente con el reconocimiento elemental de quien hizo una proeza ante
                                          7
   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11   12