Page 6 - Cronicando contigo hasta siempre
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6|HOMENAJE A EARLE MARTES 21 dE dICIEMBRE dE 2021 www .ciu d ad ccs.inf o
A Earle Herrera
ana cRistina bRacho
Hay personas que no miden dos metros, pero saben ocupar
todos los espacios. Escritores que zigzaguean todas las
aristas con el mismo talento. Cronistas que saben mirar el
paisaje entero y periodistas que todos los días tienen algo
que firmar. Magos que saben cuándo cerrar la frase para
que no sobre una palabra y oradores que saben cuándo la
voz ha de subir, la mano tiene que golpear y ¡ay! cuando hay
que tocarse la ropa, romperse un botón y mostrar el pecho.
Cuando alguien tiene ese tamaño su muerte no es la
retirada, es su paso a la ubicuidad de la memoria y la
tristeza que genera el anuncio del final se pierde en un
abrazo de todos los que les tuvieron.
Todos y todas tuvimos a Earle Herrera porque su voz
acompañó el camino con esa manera que tenemos de ser
los venezolanos. Earle sabía dónde poner la risa, la morale-
ja y el reclamo, también el verso que a veces se hacía
poema y, otra vez, se hizo canción. Earle, creo, sólo tuvo
como oficio ser un hombre bueno y lo hizo con talento en
todas las tareas que le tocaron. En las aulas y en el Palacio
Federal Legislativo, en los periódicos y en otras esquinas.
Su noche es, como dijo José Roberto Duque, un golpe casi
mortal para la crónica. Duele imaginar el Correo del
Orinoco o Ciudad Caracas sin el pequeño cuadrito con su
palabra y caricatura, el Parlamento sin su voz y su manera
de pronunciar e incluso algunos tugurios virtuales que en
la pandemia sustituyen los cafés donde nos encontramos
para las tertulias.
Su viaje llega en estos tiempos donde parece que la
muerte anda desaforada en su colecta. Se lleva a los
mejores, a las voces más queridas, a los que merecen los
homenajes y las rosas. Se va con la dignidad intacta y
dejando el deber de escribir un país que late, un país con
banderas rojas, una América Latina que empuja nuevas
veredas y brechas para seguir soñando.
Así, puesto sobre una nube, cerca del mar, seguramente
más al oriente que hacia el centro, se abre en la eternidad
su kiosco veraz y nos quedan páginas de historia nacional,
que él supo vivir, empujar y contar para todos los que están
y los que estarán. Sea eterno maestro, no lo vamos a
olvidar.