Page 8 - Cronicando contigo hasta siempre
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8|HOMENAJE A EARLE        MARTES 21 dE dICIEMBRE dE 2021                                                www .ciu d ad ccs.inf o



          La propuesta                                                                          Sin adiós…







          gustavo méRiDa                           Ella estaba sentada. Se paró y cantó parada y   alDemaRo baRRios RomeRo
          La penumbra de una sala de conciertos justo   se veía como siempre, enamorada, animada,   Me dijeron que te fuiste, ¿Para dónde? ¿Cómo te vas
          antes de empezar, aunque se podía ver el cielo   despechada o ensimismada. Antes, él se acercó y   a ir ahora, cuando más te necesitamos? No sé qué
          de Caracas sobre el elevado de la avenida   propuso. Voy de aquí para allá y de allá para acá;   escribir, es duro hacerlo sin una lágrima como tinta,
          Urdaneta. Un casino que no es casino cerca de   a Earle le reconocen, saluda, se devuelve, se   pero como estamos en modo resistencia, voy a
          otro casino, de aquellos en los que no hay   sienta, se inquieta, se para, propone, dispone,   guardar esta despedida sin adiós en el archivo
          relojes. Jueves 16 de diciembre de este año que   celebra, conserva, disfruta, observa. Ella,   personal, como aquella canción de Elio Roca de los
          no termina, San Juan. Luna llena de tres días   despistada, o suavizada, pregunta que qué   años 70, quizás así como cuando te despediste de
          con dos noches y media. Tarde de despedidas, de  propuesta. A él le importa una, ella piensa en   Asalia “sin adiós sin despedida”, con ella estarás allá
          tambores y de porfías. Súbito, camisa de   cuál, o piensa, y es una esperanza. “Le propuse   en paz y amor, después de tanto extrañamiento.
          mangas largas con cuadros alegres, alegre la   que me propusiera”, y la risa apunta al alumno,   Y ¿Qué haremos ahora tus lectores, tus estudian-
          postura, un sombrero de campesino. Desde su   que sale, o entra, a preguntar. “Lo voy a pensar”,   tes, tus militantes? Bueno, seguirte leyendo en la
          altura, se dobla para que la mano me alcance,   la oigo contestar, y pienso, pensando qué tú   trascendencia de tus escritos maravillosos, cortos y
          agachado como estaba, haciendo cualquier   pensarías, pero me concentro y escribo qué me   largos, en tus crónicas y tus libros maestros. Por mi
          cosa. “¿Mérida?”, me pregunta. Estrecho la   dijo Cecilia Todd, ante la propuesta de Earle   parte te seguiré en la militancia, en la agitación por
          mano derecha, con la izquierda se quita el   para que ella le hiciera una propuesta, la   las sabanas de Guanipa, en El Tigrito, El Tigre,
          tapaboca. “Oye vale, es Earle”. Y mi pensamien-  primera.                             Pariaguán por todas partes, para ver si te veo entre
          to por la sala cruza. Se detiene en la pantalla; en   Y otra vez la soledad y la risa y el tapaboca   tantas caras populares, en la nubles lejanas de ese
          el video, la cantora hablaba con la cabeza   terciao. En un momento, hablamos de bloqueo,   llano-cielo azul y rojo de las tardes. Me llegaré hasta
          cortada, no se veía barba, ni barrial ni lluvia.   o de antibloqueo, con el viceministro del   el Orinoco, en Soledad y Ciudad Bolívar, para
          Barbarito resignaba y Fabiola José suspiraba.   desbloqueo, y para que no siga la mala rima y   preguntarle a Edgar Caldera y a los muchachas y
           Pero eso fue después.                 antes de que se nos caiga encima, consigamos el   muchachos de la Red de Historia en Ciudad Guayana
           “¿Qué tiene esto?”, y el profesor bebe el   papel para toda aquella. Aquél pudo, pero no   y a Marisol García en Ciudad Bolívar, ¿Qué vamos
          primer sorbo. O bebió primero y preguntó   quiso; el otro quiso, pero no pudo, entonces,   hacer ahora? ¿Quién ocupará tu puesto de comba-
          después. “No sé”, le respondo rápido; vamos a la   aparece el embudo. Silencio de los periodistas   tiente?
          barra, le explican, pregunta, repregunta, y   cuando se oyó el reto: No hay papel para   Algún joven inteligente, lector de tus enseñanzas
          desde las curvas de la percusión de Ivonne,   imprimir en enero. Si se cambia la consonante,   saldrá de ese grupo o del Liceo Briceño Méndez de El
          guataca y ron, y chocolate y otras cosas más,   aunque falte la vocal, gracias por tanto, Earle,   Tigre a tomar tu arma y tu alma, serás tú de nuevo y
          salud, y de repente brindo con Earle y le   que no la pasamos mal.                    volverás de otra vez a la marcha, ahí estarás, para
          escucho decir, le escucho contar y en el fondo de   Hablamos también de Pedro Chacín, de nada,   decir como Galeano “el ser humano nunca muere,
          aguinaldos, canta Cecilia Todd, o Fabiola José, o   de la alegría, y para la despedía, dice usted, con   siempre está naciendo…” Por allá nos veremos
          Luisana Pérez, o José Delgado.         la magia de la crónica y con la poesía, que en   hasta las victorias siempre, siempre, siempre.
           O Amaranta.                           América “contamos con esas antorchas para
           Las zancadas del profesor apuran la nostalgia   internarnos en la noche del tiempo”. Alumbre
          entre la barra y la silla. La soledad y los planes y   el zaguán, profesor, porque en la penumbra…
          las propuestas pasan rápido, entre canción y   ajá.
          canción. “Primero, no puede seguir encerrado,
          doctor”, pensando que hablaba con Malaver;
          doctor es doctor. Segundo, tal y cual, y Earle
          asiente, planificando los escenarios, viendo este
          escenario, sonriendo con la lengua y los dientes
          y toda la boca de maestro y de tipo serio sin
          sonrisas: “No te lo permito más, Gustavo”, me
          espetó desde adentro de su casa aquella vez que
          fui sin avisar casi a las once de la noche. “Le
          presento a la señora tal, y también a la señora
          cual”. Y el profesor con sus conocimientos,
          conociendo andaba, reconociendo no se
          quedaba, por los pasillos caminaba y como en
          cámara rápida, las risas rebotaban de los
          tequeños y las palabras; que el diputado
          Marquina, un día, le dijo que estaba ebrio y él,
          entonces, agarró su derecho de palabra y le dijo
          a Marquina que había escuchado así al Chino
          Valera Mora mientras componía, a Salvador
          Garmendia también, que de seguro otro tanto
          hacía; al igual que a Orlando Araujo, en estos
          asuntos de la compañía y para terminar, o como
          que fue con él con quién empezó, el colega
          diputado le dijo al otro, creo que de lado, que a
          Adriano González León mientras el país partía
          (para llevar en un delivery que no sabíamos que
          llegaría), también le había escuchado y estaba
          ahora, en esa hora, escuchándole a él…todavía.
           La propuesta
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