Page 5 - Cronicando contigo hasta siempre
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www .ciu d ad ccs.inf o MARTES 21 dE dICIEMBRE dE 2021 HOMENAJE A EARLE |5
CróniCa de juguete El imperfecto
Un Guaricho vuela
en papagayo José RobeRto Duque
No tuve el inmenso honor que tiene la mayoría de quienes escriben
sus líneas emocionadas en este especial: no fui pana del profe Earle. De
no ser por un par de episodios, pudiera además decir que él nunca se
enteró de que yo existía. Así que mi aporte a este homenaje será un
poco por mampuesto.
Pasó que, durante una discusión pacífica pero bizantina con
aRmanDo caRías un escuálido, éste «argumentaba» en contra de los
No es difícil imaginarse a Earle Herrera agarrado de chavistas diciendo que nos habíamos distanciado del
la cola de un papagayo, volando sobre El Tigrito, pueblo, que ya no formábamos parte del pueblo
el pueblo donde nació el 22 de abril de 1949. venezolano, porque a cada rato lo negábamos
Sin hacer mucho esfuerzo podemos verlo con nuestras palabras y acciones.
pasar en vuelo rasante sobre el techo de Como toda discusión con cualquier
teja de su escuela, la “Doctor José Manuel escuálido, la cosa fue derivando hacia la
Cova Maza”, y sin soltarse le lanza un insultadera gratuita. Tal ministro no es
beso a Santina Salazar, su maestra de pueblo porque usa trajes caros. Tal
cuarto y sexto grados. funcionario tampoco, porque come en
La maniobra, aunque arriesgada, equis restaurantes. Muy ufano y
vale la pena. encendido el bicho, tratando de
Bien sabe Earle que fue gracias a convencerse a sí mismo de que
ella y a su temida palmeta que le ningún chavista era «más pueblo»
cogió cariño a la escritura, en que él. En mitad de su trance
aquellos días en que lo más cercano religioso, aplicado a la enumeración
que tenía a eso de garabatear de nuestras presuntas imperfeccio-
páginas en blanco, era el toconcito nes antipopulares, en una de esas
de un Mongol número dos. soltó: «Dígame el borracho ese del
A bordo de su volador, desde el cielo Earle…».
de San José de Guanipa, ve a sus Resumen para distraídos: no se puede
compañeros de clases jugando el intentar embasurar a Earle sin llevarse en
librado, el toque y las pichas, que son los los cachos a millones de ejemplares del
nombres que los guarichos orientales le pueblo venezolano. Hasta sus colegas
dan al escondite, la ere y las metras que escuálidos lo mandaron a callar.
también juegan los carricitos caraqueños.
Ahora el viento lo lleva hasta el patio de recreo,
en donde divisa a la niña que no llegó a enterarse que
era su novia y desde una nube le lanza un papelito con un
poema que un día le escribió: “En primaria tuve / mi novia Victoria /
nunca ella lo supo / ay, qué triste historia”.
Angelito, su hermano, testigo de ese amor en silencio, le pide que se
baje de esa nube y que se acuerde de las tareas de matemáticas y
geografía.
¿Será posible que estas sean las materias preferidas de este niño que
algún día será poeta? Omnipresente
No hay que asombrarse, pensaría Angelito: “Mi hermano es capaz de
encontrarle poesía hasta a la tabla de multiplicar”.
Sigue su paseo celeste y ahora avista el salón en donde se presentan
los actos culturales de su escuela.
Earle recuerda el día que le tocó hacer el papel de un criado de la maRía eugenia aceRo colomine
familia de Luisa Cáceres de Arismendi: “De allí salí sintiéndome todo un Earle es sinónimo de hacer crónica: de escribir las maravillas que se
patriota”, piensa mientras dirige su nave hacia el tiempo presente. ocultan en las cosas más sencillas. En este sentido, para mí hacer las
En este momento, gracias a “La magia de la crónica”, lo vemos como notas que he venido haciendo con el equipo de Épale CCS siempre ha
candidato a diputado por su estado natal, Anzoátegui, para las eleccio- sido un humilde tributo a plumas como la de Earle.
nes de este 6 de diciembre. A pesar de haber sido gran amigo de mi madre, para mí Earle fue una
“Desde la Asamblea Nacional propondré que se invite a los niños y a las niñas figura lejana, como esos grandes personajes que admiras desde la
para que de su debate salgan las leyes que más les favorezcan”. barrera. Sin embargo, una vez me honró con el piropo de decirme “Te
Dicho esto, se monta de nuevo en su papagayo tricolor y alza vuelo leo”. ¡Naguará! Alto honor. Poco antes de su partida nos echó broma a
hacia el futuro de la patria, ese lugar habitado por la infancia y por mí y a Andrea Quiñones, porque ambas bautizábamos nuestros libros
todos aquellos que como Earle Herrera siguen siendo niños. el mismo día. La deferencia con que saludó nuestros trabajos me
Venezuela. Gracias Earle. enterneció. En breves episodios descubrí que detrás del gran personaje
había un hombre sencillo y cariñoso, imagen y semejanza de las tantas
palabras que le acompañaron durante tantos años, y que demostraron
lo que decía Kapuscinski: las malas personas no pueden ser buenos
periodistas.
Ahora Earle se vuelve referencia, y nos leerá a quienes fabriquemos
letras para inspirarnos a hacer maravillas con lo más sencillo.