Page 8 - La leyenda del turpial tricolor
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Aquel rugido lo estremeció, y muy acurrucado estaba,
            cuando inesperadamente oye una voz:
                 —¡Por aquí..., turpialito, muy cerca de ti estoy!
                 No podía ver nada por la oscuridad reinante  en la
            cueva, y sólo pensaba en su vida. Pero cuando se creía
            perdido, lo tocan y le dicen:
                 —Soy yo, lechuza. ¡Anda..., sígueme!
                 Y él al reconocer la voz de su amiga lechuza, exclama
            muy asustado:
                 —¡Gracias..., querida amiga!, pensé que era el oso
            que venía a comerme ¿Y dónde… está ese carnicero? —le
            preguntó angustiado.
                 —¡Detrás de nosotros!... —respondió ella apurada—.
            Pero no mires hacia atrás y salgamos rápido de aquí.
                 —¿Y para dónde vamos…, amiga? —le preguntó
            preocupado.
                 —Para mi casa, turpialito, allí estaremos a salvo —decía
            lechuza, al mismo tiempo que se alejaban del peligro.
                 Después de tanto volar, llegaron muy fatigados a la
            morada de lechuza y se paran sobre un hermoso tronco
            coloreado. Turpialito se quedó observando aquellos
            hermosos colores.
                 —¡Que bello tronco, amiga lechuza! ¿Y que significan
            los colores? —le preguntó muy entusiasmado.
                 Lechuza observando la emoción de turpialito por los
            colores del viejo tronco, le explica:
                 —Cada color, pajarito, representa a un ave que
            compitió hace muchos años por ser símbolo nacional de
            esta tierra, y cada uno de ellos tiene su leyenda. Pero ahora,
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