Page 9 - Bolívar el delirio de América
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[Luis Britto García] BOLÍVAR: EL DELIRIO DE AMÉRICA

            De repente se me presenta el Tiempo. Bajo el semblante venerable
          de un viejo cargado con los despojos de las edades: ceñudo, inclinado,
          calvo, rizada la tez, una hoz en la mano. . .


            “Yo soy el padre de los siglos, soy el arcano de la fama y del secreto,
          mi madre fue la Eternidad; los límites de mi imperio los señala el Infini-
          to; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la muerte;
          miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente. ¿Por
          qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? ¿Crees que es algo
          tu Universo? ¿Que levantaros sobre un átomo de la creación, es ele-
          varos? ¿Pensáis que los ins tantes que llamáis siglos pueden servir de
          medida a mis arcanos? ¿Imagináis que habéis visto la Santa Verdad?
          ¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis
          ojos? Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi
          her mano”.


            Sobrecogido de un terror sagrado, “¿cómo, ¡oh Tiempo! —respon-
          dí— no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto?
          He pasado a todos los hombres en fortuna, porque me he elevado so-
          bre la cabeza de todos. Yo domino la tierra con mis plantas; llego al
          Eterno con mis manos; siento las prisiones in fernales bullir bajo mis
          pasos; estoy mirando junto a mí rutilan tes astros, los soles infinitos;
          mido sin asombro el espacio que en cierra la materia, y en tu rostro leo
          la Historia de lo pasado y los pensamientos del Destino”.


            “Observa —me dijo—, aprende, conserva en tu mente lo que has
          visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico,
          del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revela-
          do: di la verdad a los hombres”.

            La fantasma desapareció.
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