Page 7 - Todos los versos
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EDUARDO GASCA
En 1981, hallándome en el exterior, me trajo una
mañana el correo la grata sorpresa de un pequeño libro
de poemas. Llegaba de Venezuela y era apenas el segun-
do de Eduardo Gasca, con quien me ha unido y une una
amistad ceñida, en largos e impacientes años, a similares
certidumbres, dudas e insumisiones.
Fue una sorpresa, digo, y bienaventurada, porque
Eduardo ha sido un poeta tan remiso a publicar, que el
libro que acababa de recibir, Poemas y otras parodias,
junto con el primero, Canción de Morgan el Sanguina-
rio, que data de 1972, apenas contienen, entre ambos,
una treintena de poemas, lo cual nos da una idea del
contundente rigor de su escriba, incurso en la perpetra-
ción de quién sabe cuántos poemicidios.
Y es que la breve obra poética —y narrativa—
de Eduardo, como ocurre con los elíxires selectos,
confirma el antiguo dicho castellano según el cual lo
bueno suele prodigarse en pequeñas dosis. Sus poemas
y relatos, en efecto, equivalen a intensos destellos de
exactitud, precisos escenarios conformados en ardides
sentimentales tamizados por la implacable síntesis de la
razón y, en el caso de sus relatos, por el empleo del más
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