Page 7 - Sábado que nunca llega
P. 7

Todo creador de literatura arranca de una situación concreta en
              la que interactúan en formas y proporciones muy variadas su
              personalidad (ya de por sí producto de una interacción especial)
              y el complejo medio en el que vive. Si la personalidad del escritor
              es un «factor» infinitamente variable, el medio mismo presenta
              un número relativamente limitado de facetas. De ahí viene que
              en literatura se pueda hablar de una «experiencia» rioplatense,
              norteamericana, francesa, venezolana, o cualquiera sea su
              ubicación geográfica y cronológica. Este hecho de la experiencia
              compartida también permite descubrir, dentro de una
              determinada realidad literaria global, distintas tendencias
              o patrones de invención. Las vivencias compartidas son,
              pues, las que dan lugar a las categorías que percibe el análisis
              literario.
                  En los últimos tiempos, los escritores venezolanos (los
              de las generaciones más jóvenes, principalmente) pendulean
              por su estilo y sus temas entre dos constantes. En un extremo
              se encuentra una suerte de esteticismo y formalismo literarios
              cuyos rasgos más resaltantes son: la valoración del lenguaje, la
              experimentación con los géneros tradicionales, y la preocupación
              por los problemas personales (tanto sicológicos como éticos) y
              filosóficos (la representación literaria, por ejemplo, del concepto
              existencialista del tiempo). En el otro extremo se ubica la
              literatura «testimonial», es decir, aquélla que pretende ser un

                                         I
   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11   12